Se les llama maculopatías, en forma genérica, a numerosas enfermedades oculares que ocasionan lesiones en la mácula, una pequeña depresión ubicada en la zona temporal de la retina de la cual dependen la visión central y la lectura, así como la visión de los detalles y los colores cuando hay buena iluminación. El resto de la retina y el nervio óptico son responsables de la visión nocturna y periférica o campo visual.
La retina es un tejido sensible a la luz, que cubre la pared interna del ojo.
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El síntoma más característico es la pérdida de agudeza visual, caracterizada por la aparición de una mancha central y dificultad para percibir los detalles y las formas de los objetos. Las líneas rectas se ven onduladas o torcidas, las palabras de una página se perciben borrosas o el centro de la imagen está más distorsionado que el resto.


Se presentan en dos formas diferentes. Una es la seca o atrófica, más común y menos agresiva. El efecto principal es un adelgazamiento de la mácula y afecta directamente la visión para la lectura: donde el paciente pretende enfocar una palabra aparece una mancha oscura que no se lo permite. La forma seca puede avanzar y causar la pérdida de la visión central, sin que por eso deba convertirse en la forma húmeda, aunque también puede hacerlo repentinamente. La otra forma es la húmeda, neovascular o exudativa, de aparición más aguda y agresiva. Provoca una visión alterada desde el inicio con la distorsión de las líneas rectas. Esta afección provoca el crecimiento de nuevos vasos mal formados (anormales) y muy frágiles, que se rompen fácilmente y pueden sangrar y liberar fluido (plasma sanguíneo).
Hay otros tipos de degeneración macular –como la hereditaria– en personas jóvenes (degeneración macular juvenil), causada por una enfermedad renal. Si la DMRE afecta solamente un ojo, a veces puede pasar inadvertida en su etapa inicial. La DMRE es más frecuente en mujeres caucásicas mayores de 65 años con antecedentes familiares de padecerla. En ella influyen también el tabaquismo –considerado el consumo de más de 25 cigarrillos por día–, la baja ingesta alimentaria de antioxidantes o las presencias de altas concentraciones de colesterol sérico y enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial y arterosclerosis).

A partir de evidenciarse los síntomas característicos, se realiza un examen de fondo de ojo –mediante la dilatación de la pupila– para observar si hay cambios en los vasos sanguíneos y, principalmente, en la morfología de la mácula.
Un estudio sencillo es la observación de un cuadriculado, para determinar si las líneas rectas se deforman o tuercen (Test de Amsler).
Además se puede realizar una angiografía digital de la retina con fluoresceína. En este procedimiento, se inyecta un colorante –fluoresceína– en la vena del codo para que fluya por el torrente sanguíneo y llegue a los vasos de la retina. Posteriormente se toman fotografías seriadas para apreciar con más claridad las alteraciones de la retina y de su vascularización.
Otro método innovador y de apoyo para el diagnóstico es la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT u Optical Coherence Tomography), que permite seccionar óptimamente el tejido macular, de manera no invasiva y con una altísima resolución, para lograr una excelente evaluación de la mácula y el tejido subyacente.


En el caso de la degeneración macular húmeda, si los vasos anormales no están en la mácula se realiza una fotocoagulación mediante láser para evitar nuevas hemorragias.
Actualmente existen fármacos –llamados antiangiogénicos– que se aplican dentro del vítreo para que los vasos anormales formados debajo de la mácula dejen de tener vitalidad.
El control periódico del fondo de ojo puede prevenir la aparición de algunas formas de degeneración macular.

Antiangiogénicos
Son agentes químicos o biológicos que inhiben o reducen la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis). Estos agentes comenzaron a ser usados contra algunos tipos de cáncer. En oftalmología se aplican porque inhiben la actividad de estos vasos anormales que forman la membrana neovascular, por debajo de la mácula. Algunos fármacos usados en oftalmología –con su nombre comercial aclarado entre paréntesis¬–son el Bevacizumab (Avastin), el Ranibizumab (Lucentis) y el Pegaptanib de sodio (Macugen).
En oftalmología están indicados para contrarrestar la degeneración macular relacionada con la edad, neovascular, exudativa o húmeda, la retinopatía diabética proliferativa (etapa avanzada de la enfermedad), el glaucoma neovascular y la trombosis isquémicas venosas de la retina. Los antiangiogénicos se aplican mediante inyección intravítrea. Generalmente se hacen tres aplicaciones (una por mes), dependiendo siempre de la indicación del especialista y de la respuesta clínica al tratamiento. A veces pueden ser combinados con láser. Este tratamiento está contraindicado en embarazadas, pacientes tratados con hormonas, infección ocular o en zona circundante, o con inflamación intraocular grave.

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      ¿Qué es la maculopatía diabética o edema macular?

La retinopatía diabética es la primera causa de ceguera legal en los países occidentales. Aproximadamente 20 millones de personas están afectadas en todo el mundo por esta enfermedad. El edema macular diabético es la causa más frecuente de pérdida de visión en el diabético y a veces es irreversible. Se trata de una alteración con engrosamiento macular por acumulación de fluido (edema macular). Se reconocen tres tipos de lesión macular provocados por la Diabetes mellitus: edema macular focal, edema macular difuso y maculopatía isquémica (por falta de aporte sanguíneo a la mácula, una forma muy grave). En estos casos, los tratamientos son algo más complejos y también de pronóstico visual muy reservado.

      ¿A qué se denomina maculopatía miópica exudativa?

La maculopatía de la miopía se caracteriza por presentar lesiones con microrroturas en una de las capas de la retina a nivel macular, con posterior cicatrización y pigmentación.
Es más común en miopías elevadas (de más de 8 dioptrías). Hay una forma neovascular similar a la DMRE en la cual crecen vasos anormales, con la diferencia de que la lesión suele ser más pequeña en aquélla. El tratamiento se hace con drogas antiangiogénicas. Al igual que en todas las lesiones exudativas maculares, de la rapidez con que se aplique el tratamiento dependerá la obtención de una mejor respuesta.
Otra de las maculopatías frecuentes es la membrana epirretinal macular, la cual se caracteriza por ser transparente como un velo y ubicarse por encima de la mácula. Muchas veces causada por el desprendimiento posterior de la retina, esta membrana puede contraerse y provocar una “arruga” en la mácula (macular pucker, en inglés). En general no altera gravemente la visión, excepto cuando se produce la arruga macular. No suele progresar tan rápidamente como las anteriores. Su tratamiento es la extracción quirúrgica, pero para eso se requiere un exhaustivo examen oftalmológico destinado a evaluar riesgos y beneficios.